Muchas personas aún no comprenden qué es lo que significa realmente el networking. Pero antes de elegir su próximo
evento de networking, le recomendamos leer la nota y responder las
preguntas que se proponen.
Todo el tiempo me encuentro con gente que me cuenta, con gran lujo de detalle, todo aquello que tenga que ver con
sus actividades de networking, todo lo que hacen para mover su red de
contactos. Con orgullo me describen la manera en que corren de reunión
en reunión, estableciendo conexiones que podrían ayudarlos a acercarse
a sus metas.
Sin embargo, ninguna de esas conexiones de hecho llega a producir mucho más que
anécdotas al respecto. Esto se debe a que muchas personas no comprenden
qué es lo que significa realmente el networking o cómo aprovechar al
máximo las oportunidades que ofrece un evento centrado en ampliar la
red de contactos. Si usted está decidido a obtener en serio lo que
desea, el networking es una manera bastante importante de lograrlo.
Pero antes de elegir su próximo evento de networking le recomiendo que
responda estas preguntas para maximizar sus resultados.
¿En qué consiste su producto o servicio?
Usted debe estar en condiciones de describir lo que hace en forma tal que
queden en claro los resultados de su oferta. Por ejemplo, si usted es
un diseñador gráfico, tal vez defina su servicio como sólo eso: diseño
gráfico. Pero también podría describirlo en función del valor que
ofrece. “¿Conocen los productos que se venden en los restaurantes de
comida rápida y aparecen en las películas del cine? Mi empresa diseña
el packaging para esos productos”. Su negocio, ¿en qué consiste?
¿Quién es su cliente ideal?
Describa exactamente quién se beneficiaría a través de lo que usted ofrece.
Incluya descripciones que representen cualidades o características de
sus clientes favoritos, aquellos que lo benefician económicamente y con
los que da gusto trabajar. Cree su listado ya mismo.
¿Qué tipo de organizaciones, asociaciones o eventos atraen a su cliente
ideal? ¿Adónde va la gente con la que usted desea hacer negocios? ¿A
qué organizaciones pertenecen? ¿En qué eventos es más probable que se
presenten? Anote los nombres.
¿Cuál es su principal objetivo al asistir a su próximo evento de networking?
Si contesta “hacer una venta”, probablemente va a salir decepcionado. Si
dice “conectarme con al menos tres personas que podrían beneficiarse a
partir de lo que ofrezco, y arreglar una reunión de seguimiento o una
futura conversación para seguir desarrollando la relación”, usted está
en el buen camino.
¿Qué otro motivo tiene para asistir a este evento?
¡Hacerse ver! Es importante hacerse ver en situaciones en las que es probable
que esté presente su cliente ideal, a fin de poder relacionarse con ese
tipo de gente. Esto lleva a otra pregunta que lo va a ayudar a
acercarse a las organizaciones y eventos que le resultarán más
efectivos.
¿Cuál es su nicho de mercado?
Su nicho es, básicamente, su lugar en el esquema general. Es la parte del
mundo que usted desea dominar en forma eficiente: conocer los deseos y
necesidades, problemas y desafíos de su cliente a punto tal que sus
servicios se identifiquen por completo con ese grupo. Probablemente
usted ya tenga un nicho de mercado. Por lo general, es posible
identificar ese nicho al observar las categorías en las que recaen sus
clientes.
¿Cuál es la mejor manera para que usted logre su objetivo en el próximo evento de networking?
Hay una sola respuesta: concentrarse. Concentrarse en las personas que vaya
conociendo. Escuchar con atención, hacer buenas preguntas y tener
reflejos rápidos ante las situaciones en las que su interlocutor le
demuestre, a través de sus respuestas, que es su cliente ideal. Luego,
cumpla con su compromiso de efectuar un seguimiento. Así hará
networking en serio, lo convertirá en una valiosa herramienta, y dará
por tierra con el mito de que la red de contactos es sólo un medio más.
domingo, 4 de abril de 2010
EL BOOM INMOBILIARIO DEL JAPON (Por Opolop Red)
Los ’80 fueron años de cuentas comerciales muy saludables para Japón. Sus medidas proteccionistas y la identificación de los trabajadores con empresas que en muchos casos sabían garantizar el empleo de por vida habían derivado en un funcionamiento muy eficiente del sistema productivo, volcado en buena medida a la exportación.
La economía había crecido a un promedio del 10% anual entre 1955 y 1972, mientras que entre 1975 y 1990 lo haría a un ritmo del 4% anual, menor pero igualmente importante.
Semejante bonanza generó un sobrante de divisas y un incremento de la masa monetaria que comenzó a destinarse a la construcción y el mercado inmobiliario en general, impulsado por una demanda creciente de propiedades que buscaba aprovechar tanto beneficios impositivos como el auge de precios del sector que se observaba ya en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
En concreto, entre 1955 y 1989 los precios de los inmuebles japoneses supieron aumentar más de 7.000%. Tan caros resultaban que en conjunto quintuplicaban el valor adjudicado al territorio completo de Estados Unidos, cuya extensión es 25 veces mayor.
Sólo el entorno metropolitano de Tokio valía lo que EE.UU., mientras que un sólo distrito de la capital podía costar lo que todo Canadá.
Sorprende, al revisar estos datos, la magnitud de una burbuja a posteriori evidente, como todas. Sin embargo, la ambición y la euforia del momento habían logrado multiplicar por 100 los precios de las acciones entre el ’55 y el ’90, permitiéndole al índice Nikkei trepar hasta los hoy añorados 38.915 puntos (actualmente apenas ronda los 7.600).
Aquel índice estaba compuesto, entre muchas otras, por empresas como Nomura Securities, cuyo valor superaba al de todas las sociedades de bolsa norteamericanas juntas.
El mercado inmobiliario impulsaba los valores bursátiles, cuya cotización se regía no por las ganancias de las empresas sino por el creciente precio de sus inmuebles. Y el alza bursátil provocaba nuevos aumentos en las propiedades por la demanda de quienes, tras apostar en el mercado financiero, vendían sus papeles para comprar más ladrillos.
Frente a ese escenario descontrolado donde la amenaza inflacionaria se hacía cada vez más evidente, entre principios de 1988 y mediados de 1990 el Banco Central de Japón decidió aumentar las tasas de interés rectoras de la economía, llevándolas del 2,5% al 6% anual.
Desde principios de 1990 los precios de las acciones sufrieron un fuerte retroceso, llegando a perder el Nikkei un 63% de su valor en apenas dos años y medio. Por supuesto, los precios de los inmuebles cayeron y, con ellos, las empresas cotizantes que los tenían como garantía. Así, el sistema financiero ingresó en un período oscuro del que aún intenta sobreponerse.
La economía había crecido a un promedio del 10% anual entre 1955 y 1972, mientras que entre 1975 y 1990 lo haría a un ritmo del 4% anual, menor pero igualmente importante.
Semejante bonanza generó un sobrante de divisas y un incremento de la masa monetaria que comenzó a destinarse a la construcción y el mercado inmobiliario en general, impulsado por una demanda creciente de propiedades que buscaba aprovechar tanto beneficios impositivos como el auge de precios del sector que se observaba ya en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
En concreto, entre 1955 y 1989 los precios de los inmuebles japoneses supieron aumentar más de 7.000%. Tan caros resultaban que en conjunto quintuplicaban el valor adjudicado al territorio completo de Estados Unidos, cuya extensión es 25 veces mayor.
Sólo el entorno metropolitano de Tokio valía lo que EE.UU., mientras que un sólo distrito de la capital podía costar lo que todo Canadá.
Sorprende, al revisar estos datos, la magnitud de una burbuja a posteriori evidente, como todas. Sin embargo, la ambición y la euforia del momento habían logrado multiplicar por 100 los precios de las acciones entre el ’55 y el ’90, permitiéndole al índice Nikkei trepar hasta los hoy añorados 38.915 puntos (actualmente apenas ronda los 7.600).
Aquel índice estaba compuesto, entre muchas otras, por empresas como Nomura Securities, cuyo valor superaba al de todas las sociedades de bolsa norteamericanas juntas.
El mercado inmobiliario impulsaba los valores bursátiles, cuya cotización se regía no por las ganancias de las empresas sino por el creciente precio de sus inmuebles. Y el alza bursátil provocaba nuevos aumentos en las propiedades por la demanda de quienes, tras apostar en el mercado financiero, vendían sus papeles para comprar más ladrillos.
Frente a ese escenario descontrolado donde la amenaza inflacionaria se hacía cada vez más evidente, entre principios de 1988 y mediados de 1990 el Banco Central de Japón decidió aumentar las tasas de interés rectoras de la economía, llevándolas del 2,5% al 6% anual.
Desde principios de 1990 los precios de las acciones sufrieron un fuerte retroceso, llegando a perder el Nikkei un 63% de su valor en apenas dos años y medio. Por supuesto, los precios de los inmuebles cayeron y, con ellos, las empresas cotizantes que los tenían como garantía. Así, el sistema financiero ingresó en un período oscuro del que aún intenta sobreponerse.
REDACCION EFICAZ PARA SU EMPRENDIMIENTO (Por Opolop Red)
Al redactar, como todo, tenemos que empezar por el principio. Y el principio se llama, o es el Título. También en este caso podemos asimilarlo al texto que acompaña alguna marca. O bien a alguna frase que sin ser el encabezado, es la que se utiliza como idea fuerza para destacar.
Su importancia es obvia; es lo que primero se ve y lo que va a permitirnos atraer al posible lector (o bien rechazarlo, si no lo hacemos bien).
Como decimos siempre, hay que evitar caer en los “lugares comunes”, aquellas menciones que escuchamos por todos lados y que no logran diferenciar en absoluto nuestro mensaje.
Aquí varios ejemplos a evitar cuando UD. defina que título poner en su aviso o texto comercial:
“Para todas sus necesidades”
“Trabajo de calidad”
“Donde el cuidado hace la diferencia”
“El futuro está aquí y ahora”
“Nuestra gente hace la diferencia”
“Servicio completo”
“Atención personalizada”
“El regalo perfecto para cada ocasión”
“El último modelo…”
“Un lugar especial para gente especial”
“Tiene que verlo para creerlo”
“Compromiso con la calidad”
“Donde Ud. es alguien especial”
“Ajustado a su presupuesto”
“No se lo pierda”
En cuanto a alternativas de títulos “potables”, sugerimos utilizar aquellos que mencionan hechos tangibles numéricos, juegos de palabras breves y perdurables o también mención a referentes que utilicen ese producto o servicio. Póngase siempre en los zapatos de su lector al redactar.
Por ejemplo:
“Reduce en un 30% el desgaste….”
“Tomando 1 por día, podrá aumentar su…”
“En este barrio vive xxxx”
“Especialista en diseño adaptado a …”
“Calidad educativa a tu alcance”
“La tranquilidad de no mirar su reloj cada 5 minutos”
Qué hacer y qué no hacer en la redacción
A continuación presentaremos recomendaciones acerca de que cosas hacer y que no cuando debamos redactar:
QUE HACER
• Háblele directamente a su cliente o prospect. Utilice palabras como “Ud”. o “suyo”
• Escriba como si estuviera conversando.
• Vaya directamente al punto y sea breve. Genere palabras específicas.
• Use palabras de acción que “enganchen”.
• Sea entusiasta y contagioso
• Exprese en forma precisa y realista
• Refiérase a las soluciones a problemas
• Haga que el texto lleve a una conclusión concreta
• “Call to action” (Llame a la acción), AHORA!
QUE NO HACER
• No utilice lenguaje sin sentido para el lector, aún si suena “lindo”.
• Evite las frases “geniales” e hipercreativas.
• Cuídese de ubicar adjetivos en exceso.
• No sea ni estridente ni muy vago o superficial
• No intente cubrir cada característica o beneficio que Ud. piensa que proporciona su producto o servicio.
• Evite entrar en complejos detalles técnicos.
• Huya de las frases (o lugares comunes) gastados.
• Apártese del sarcasmo o el cinismo.
• No critique los estilos de vida, gustos o elecciones previas de sus lectores.
Cada título o frase de remate debe adaptarse al tipo de negocio que se trate, al contexto y sobre todo al perfil del público al cuál intentamos llegar.
Decíamos que la redacción es el aspecto más importante en la estrategia comunicacional de un emprendimiento. En esta entrega, conocerá 11 pasos necesarios para generar redacciones exitosas
En la redacción comercial, hay una parte importante de inspiración y creatividad, no solo al volcar los textos, sino también para diferenciar su mensaje y evitar caer en los “lugares comunes” de la comunicación.
A continuación, 11 pasos para lograr plasmar en textos lo que necesita para comunicar eficazmente su producto o servicio:
PASO 1-Piense antes de escribir: Analice sus productos o servicios cuidadosamente. Liste cada atributo o característica que ofrece, sean estas tangibles o intangibles.
PASO 2-Convierta las características o atributos en beneficios: Póngase en la perspectiva de sus clientes. Evalúe cada característica de su lista en relación con los beneficios específicos para sus clientes, determinando como cada atributo mejorará la vida o los negocios de sus clientes.
PASO 3-Rankee los beneficios acorde con la importancia para el usuario: Reescriba los beneficios según los ponderen sus clientes, no según su propia visión. A veces es difícil separar lo que uno cree que es de lo que es la realidad. Por eso es importante preguntar a sus clientes actuales o potenciales que es lo que más valoran.
PASO 4-Seleccione aquellos beneficios que son únicos para su empresa: Diferénciese. Ud. debe encontrar aquellos beneficios que sus clientes pueden esperar recibir solo desde su emprendimiento. Si no los hay a primera vista, Ud. debe identificar alguno, ya que será su principal punto fuerte de venta y promoción.
PASO 5-Use su punto vendedor único o más fuerte para el titulo del texto o el texto principal: Asiente este beneficio del modo más breve posible, o destáquelo en una línea, apelando a llamar la atención por ejemplo a través de números (Ej. 3 razones para comprar este producto)
PASO 6- Use el titular del aviso para llamar la atención y el cuerpo del texto para vender: No sobrecargue el título. Ud. querrá ejemplificar su concepto claramente o atraer a su prospecto directamente hacia el, pero no necesita incluir todo lo que Ud. quiere decir sobre su producto o servicio. El titular tiene como objetivo que el lector se detenga y lea más.
PASO 7- No intente vender todos los beneficios en una única pieza promocional, a menos que sea probable que solo se lea una vez: No recargue tampoco el cuerpo del mensaje con texto. Utilice algunos de los beneficios más relevantes para reforzar el impacto del encabezado.
PASO 8-Mantenga el texto con “bajo perfil”: Use las palabras más cortas que pueda, evitando palabras y sílabas extra. No use tiempos verbales extraños. Emplee las palabras adecuadas, Ej.: “poder” en lugar de “es capaz de” o “ir” en lugar de “esta yendo”. Limite las frases a 7 líneas o menos.
PASO 9-Evite frases sin sentido: No malgaste tiempo o espacio con frases trilladas tales como “servicio rápido”, “la mejor solución”, “calidad máxima” o cosas por el estilo. Si no puede ser más específico, elimine la idea.
PASO 10-No sea ofensivo, aún sin intención: Chequee su texto, también con gente con diversas perspectivas. Imágenes potencialmente ofensivas pueden arruinar buenos textos.
PASO 11- Use el humor cautelosamente: Solo porque Ud. entienda un chiste no significa que su lector pensará que es divertido.
Su importancia es obvia; es lo que primero se ve y lo que va a permitirnos atraer al posible lector (o bien rechazarlo, si no lo hacemos bien).
Como decimos siempre, hay que evitar caer en los “lugares comunes”, aquellas menciones que escuchamos por todos lados y que no logran diferenciar en absoluto nuestro mensaje.
Aquí varios ejemplos a evitar cuando UD. defina que título poner en su aviso o texto comercial:
“Para todas sus necesidades”
“Trabajo de calidad”
“Donde el cuidado hace la diferencia”
“El futuro está aquí y ahora”
“Nuestra gente hace la diferencia”
“Servicio completo”
“Atención personalizada”
“El regalo perfecto para cada ocasión”
“El último modelo…”
“Un lugar especial para gente especial”
“Tiene que verlo para creerlo”
“Compromiso con la calidad”
“Donde Ud. es alguien especial”
“Ajustado a su presupuesto”
“No se lo pierda”
En cuanto a alternativas de títulos “potables”, sugerimos utilizar aquellos que mencionan hechos tangibles numéricos, juegos de palabras breves y perdurables o también mención a referentes que utilicen ese producto o servicio. Póngase siempre en los zapatos de su lector al redactar.
Por ejemplo:
“Reduce en un 30% el desgaste….”
“Tomando 1 por día, podrá aumentar su…”
“En este barrio vive xxxx”
“Especialista en diseño adaptado a …”
“Calidad educativa a tu alcance”
“La tranquilidad de no mirar su reloj cada 5 minutos”
Qué hacer y qué no hacer en la redacción
A continuación presentaremos recomendaciones acerca de que cosas hacer y que no cuando debamos redactar:
QUE HACER
• Háblele directamente a su cliente o prospect. Utilice palabras como “Ud”. o “suyo”
• Escriba como si estuviera conversando.
• Vaya directamente al punto y sea breve. Genere palabras específicas.
• Use palabras de acción que “enganchen”.
• Sea entusiasta y contagioso
• Exprese en forma precisa y realista
• Refiérase a las soluciones a problemas
• Haga que el texto lleve a una conclusión concreta
• “Call to action” (Llame a la acción), AHORA!
QUE NO HACER
• No utilice lenguaje sin sentido para el lector, aún si suena “lindo”.
• Evite las frases “geniales” e hipercreativas.
• Cuídese de ubicar adjetivos en exceso.
• No sea ni estridente ni muy vago o superficial
• No intente cubrir cada característica o beneficio que Ud. piensa que proporciona su producto o servicio.
• Evite entrar en complejos detalles técnicos.
• Huya de las frases (o lugares comunes) gastados.
• Apártese del sarcasmo o el cinismo.
• No critique los estilos de vida, gustos o elecciones previas de sus lectores.
Cada título o frase de remate debe adaptarse al tipo de negocio que se trate, al contexto y sobre todo al perfil del público al cuál intentamos llegar.
Decíamos que la redacción es el aspecto más importante en la estrategia comunicacional de un emprendimiento. En esta entrega, conocerá 11 pasos necesarios para generar redacciones exitosas
En la redacción comercial, hay una parte importante de inspiración y creatividad, no solo al volcar los textos, sino también para diferenciar su mensaje y evitar caer en los “lugares comunes” de la comunicación.
A continuación, 11 pasos para lograr plasmar en textos lo que necesita para comunicar eficazmente su producto o servicio:
PASO 1-Piense antes de escribir: Analice sus productos o servicios cuidadosamente. Liste cada atributo o característica que ofrece, sean estas tangibles o intangibles.
PASO 2-Convierta las características o atributos en beneficios: Póngase en la perspectiva de sus clientes. Evalúe cada característica de su lista en relación con los beneficios específicos para sus clientes, determinando como cada atributo mejorará la vida o los negocios de sus clientes.
PASO 3-Rankee los beneficios acorde con la importancia para el usuario: Reescriba los beneficios según los ponderen sus clientes, no según su propia visión. A veces es difícil separar lo que uno cree que es de lo que es la realidad. Por eso es importante preguntar a sus clientes actuales o potenciales que es lo que más valoran.
PASO 4-Seleccione aquellos beneficios que son únicos para su empresa: Diferénciese. Ud. debe encontrar aquellos beneficios que sus clientes pueden esperar recibir solo desde su emprendimiento. Si no los hay a primera vista, Ud. debe identificar alguno, ya que será su principal punto fuerte de venta y promoción.
PASO 5-Use su punto vendedor único o más fuerte para el titulo del texto o el texto principal: Asiente este beneficio del modo más breve posible, o destáquelo en una línea, apelando a llamar la atención por ejemplo a través de números (Ej. 3 razones para comprar este producto)
PASO 6- Use el titular del aviso para llamar la atención y el cuerpo del texto para vender: No sobrecargue el título. Ud. querrá ejemplificar su concepto claramente o atraer a su prospecto directamente hacia el, pero no necesita incluir todo lo que Ud. quiere decir sobre su producto o servicio. El titular tiene como objetivo que el lector se detenga y lea más.
PASO 7- No intente vender todos los beneficios en una única pieza promocional, a menos que sea probable que solo se lea una vez: No recargue tampoco el cuerpo del mensaje con texto. Utilice algunos de los beneficios más relevantes para reforzar el impacto del encabezado.
PASO 8-Mantenga el texto con “bajo perfil”: Use las palabras más cortas que pueda, evitando palabras y sílabas extra. No use tiempos verbales extraños. Emplee las palabras adecuadas, Ej.: “poder” en lugar de “es capaz de” o “ir” en lugar de “esta yendo”. Limite las frases a 7 líneas o menos.
PASO 9-Evite frases sin sentido: No malgaste tiempo o espacio con frases trilladas tales como “servicio rápido”, “la mejor solución”, “calidad máxima” o cosas por el estilo. Si no puede ser más específico, elimine la idea.
PASO 10-No sea ofensivo, aún sin intención: Chequee su texto, también con gente con diversas perspectivas. Imágenes potencialmente ofensivas pueden arruinar buenos textos.
PASO 11- Use el humor cautelosamente: Solo porque Ud. entienda un chiste no significa que su lector pensará que es divertido.
MI HIJO EL MILLONARIO EN 96 CUOTAS (Por Marcelo Elbaum)
Muchas de las familias que actualmente han logrado un cierto bienestar económico seguramente han demostrado en su vida una habilidad considerable para acumular riqueza.
Si bien muchos son frugales respecto a su propio consumo y estilo de vida, no lo son tanto cuando se trata de “gestos de generosidad” con sus hijos y nietos.
Estos padres se sienten impulsados, obligados incluso y con culpa por ser parte de una cultura mayormente judeo-cristiana, a dar apoyo económico a sus hijos adultos y sus familias.
En consecuencia, un número cada vez mayor de familias a cuya cabeza se encuentran hijos de personas adineradas desempeñan el papel de integrantes exitosos de la clase media alta productora de altos ingresos.
Sin embargo, su estilo de vida es pura fachada. Estos hijos son consumidores de altos volúmenes de productos y servicios de nivel, desde sus casas coloniales tradicionales en barrios elegantes hasta sus autos de lujo, que en muchos casos son importados.
Desde los clubes hasta los colegios privados que eligen para sus hijos, son una prueba viviente de una simple regla respecto del dinero: es mucho más fácil gastar la plata de otro que el dinero generado por uno mismo.
Por ejemplo, los padres en general subsidian a los hijos para que lleguen a adquirir su primera casa.
Pero para ajustarse a esos suntuosos regalos, hay que “representar el papel” en términos de ropa, autos, etc. Por lo tanto, este presente inicial puede hacer entrar al receptor en un circuito de consumo y de dependencia continua del donante. Su orientación puede incluso pasar de centrarse en el logro económico autogenerado a la esperanza y la perspectiva de la llegada de más regalos.
Visto desde el lado del receptor de regalos, si sus padres pagan la educación de sus hijos por u$s12.000 anuales en escuelas privadas, suponiendo una renta del 10%, el hijo considera que tiene u$s 120.000 ahorrados de capital que en realidad no le pertenecen.
¿Qué puede hacer un padre preocupado por el futuro de sus hijos para no convertirse en un “eterno Papá Noel”? Si al cumplir 18 años, los padres le abren una cuenta de inversión a los hijos y depositan US$100 por mes hasta los 26 años (o sea, un total de 96 cuotas de US$100 que representan un total de US$ 9.600), y a partir de allí dejan ese capital hasta los 50 años, con un rendimiento anual esperado del 10%, a los 50 años ese hijo se encontrará con US$143.000 y si espera hasta los 65 años, se encontrará con US$600.000. Esta es una solución al alcance de la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, porque permite asegurar el futuro de los hijos y nietos, pagándolo en cómodas cuotas y sin generarles a los receptores de este dinero un gran perjuicio.
De todos modos usted se estará haciendo la pregunta obligada: ¿malcriaré a mis hijos si les regalo dinero en efectivo? Piense que cuanto más dinero reciben sus hijos adultos, menos acumulan, mientras que los que reciben menos dinero acumulan más. Regalarle a un hijo “dinero virtual” que no se puede utilizar hasta determinada edad, podría al menos resultar en un “malcriado millonario”.
Si bien muchos son frugales respecto a su propio consumo y estilo de vida, no lo son tanto cuando se trata de “gestos de generosidad” con sus hijos y nietos.
Estos padres se sienten impulsados, obligados incluso y con culpa por ser parte de una cultura mayormente judeo-cristiana, a dar apoyo económico a sus hijos adultos y sus familias.
En consecuencia, un número cada vez mayor de familias a cuya cabeza se encuentran hijos de personas adineradas desempeñan el papel de integrantes exitosos de la clase media alta productora de altos ingresos.
Sin embargo, su estilo de vida es pura fachada. Estos hijos son consumidores de altos volúmenes de productos y servicios de nivel, desde sus casas coloniales tradicionales en barrios elegantes hasta sus autos de lujo, que en muchos casos son importados.
Desde los clubes hasta los colegios privados que eligen para sus hijos, son una prueba viviente de una simple regla respecto del dinero: es mucho más fácil gastar la plata de otro que el dinero generado por uno mismo.
Por ejemplo, los padres en general subsidian a los hijos para que lleguen a adquirir su primera casa.
Pero para ajustarse a esos suntuosos regalos, hay que “representar el papel” en términos de ropa, autos, etc. Por lo tanto, este presente inicial puede hacer entrar al receptor en un circuito de consumo y de dependencia continua del donante. Su orientación puede incluso pasar de centrarse en el logro económico autogenerado a la esperanza y la perspectiva de la llegada de más regalos.
Visto desde el lado del receptor de regalos, si sus padres pagan la educación de sus hijos por u$s12.000 anuales en escuelas privadas, suponiendo una renta del 10%, el hijo considera que tiene u$s 120.000 ahorrados de capital que en realidad no le pertenecen.
¿Qué puede hacer un padre preocupado por el futuro de sus hijos para no convertirse en un “eterno Papá Noel”? Si al cumplir 18 años, los padres le abren una cuenta de inversión a los hijos y depositan US$100 por mes hasta los 26 años (o sea, un total de 96 cuotas de US$100 que representan un total de US$ 9.600), y a partir de allí dejan ese capital hasta los 50 años, con un rendimiento anual esperado del 10%, a los 50 años ese hijo se encontrará con US$143.000 y si espera hasta los 65 años, se encontrará con US$600.000. Esta es una solución al alcance de la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, porque permite asegurar el futuro de los hijos y nietos, pagándolo en cómodas cuotas y sin generarles a los receptores de este dinero un gran perjuicio.
De todos modos usted se estará haciendo la pregunta obligada: ¿malcriaré a mis hijos si les regalo dinero en efectivo? Piense que cuanto más dinero reciben sus hijos adultos, menos acumulan, mientras que los que reciben menos dinero acumulan más. Regalarle a un hijo “dinero virtual” que no se puede utilizar hasta determinada edad, podría al menos resultar en un “malcriado millonario”.
BURBUJAS FINANCIERAS: LAS CRISIS DE LAS PUNTOCOM (Por Hector Vico)
La revolución que significó la creación y difusión de Internet en el desarrollo de las relaciones sociales y en las proyecciones acerca de cómo se entablarían esas mismas relaciones en un futuro no muy lejano merecía su propia burbuja financiera.
El índice tecnológico Nasdaq, que, entre otras, nuclea a las empresas de Internet, iniciaba 1998 apenas por encima de los 1.000 puntos, habiendo registrado en los diez años previos un crecimiento superior al 500%.
Abundaban ya sueños y quimeras en torno de Internet acompañados de inversiones en nuevos sitios verticales y portales que no prestaban tanta atención a los números del negocio encarado como a las proyecciones reinantes, que auguraban un futuro de eterna prosperidad para el nuevo mundo virtual.
Desde el seno de la teoría económica emergía la “ley de los rendimientos crecientes”, que otorgaba a la producción basada en la información la cualidad de generar, una vez cubierto el costo del primer producto, una cantidad ilimitada de bienes adicionales a un costo marginal, con frecuencia muy próximo a cero.
Contrastaba, claro está, con la “ley de los rendimientos decrecientes” de los clásicos, que advierte sobre la imposibilidad de incrementar indefinidamente la producción de bienes en una proporción equivalente al incremento de los insumos.
En consecuencia, cuanto más virtual y basado en la información fuese un negocio, más orientado podía estar a los rendimientos crecientes de su producción.
Principio y fin de la burbuja
Ya juzgado su destino, el Nasdaq no podía más que acelerar el alza para tocar el 10 de marzo del 2000 los 5.046 puntos, su nivel récord hasta la fecha.
Valorizaciones inauditas de muchísimas empresas se lo permitieron. A juicio del mercado, por ejemplo, Amazon valía más que la petrolera Chevron, Yahoo! superaba a Boeing y AOL -hoy, una división de Time Warner- se consideraba más valiosa que General Motors. Por su parte, eBay igualaba la línea de JP Morgan.
El dominio de la especulación financiera más llana se hacía evidente en cada salida a Bolsa: empresas nuevas y totalmente desconocidas por los inversores veían subir sus acciones entre 100 y 200% en los días inmediatamente posteriores al debut. Algunas incluso supieron ganar más de 1.000% en sus primeros doce meses de vida.
El boom de las puntocom llegó, de hecho, a la plaza porteña, donde el recordado portal ElSitio.com supo ganarle en valor de mercado a la mismísima Pérez Companc -adquirida luego por la brasileña Petrobras- el día de su presentación en el Nasdaq.
Pero a fines de 1999 la desconfianza acerca de los valores adjudicados a estas firmas, alimentada por el incumplimiento de los resultados operativos proyectados, comenzó a ganar adeptos entre analistas, operadores e inversores, dando lugar al quiebre producido unos meses después.
Fue precisamente el 14 de marzo del 2000 cuando el Nasdaq, aún en los cielos, perdió 616 unidades (cerca del 10%) e inició un abrupto descenso que lo hizo ceder un 60% de su valor entre ese mes y abril del 2001.
Tras una tenue recuperación, la caída se profundizaría luego del atentado a las Torres Gemelas, llegando en el 2003 a niveles de 1996 (menos de 1.200 puntos) y tocando sus mínimos de la última década.
Como era de esperarse, la fuga de capitales de las puntocom desencadenó cierres, fusiones y adquisiciones que a su vez generaron despidos masivos y, sobre todo, un proceso de maduración en el sector, donde hoy se multiplican los emprendimientos mejor organizados y con proyecciones más prudentes
El índice tecnológico Nasdaq, que, entre otras, nuclea a las empresas de Internet, iniciaba 1998 apenas por encima de los 1.000 puntos, habiendo registrado en los diez años previos un crecimiento superior al 500%.
Abundaban ya sueños y quimeras en torno de Internet acompañados de inversiones en nuevos sitios verticales y portales que no prestaban tanta atención a los números del negocio encarado como a las proyecciones reinantes, que auguraban un futuro de eterna prosperidad para el nuevo mundo virtual.
Desde el seno de la teoría económica emergía la “ley de los rendimientos crecientes”, que otorgaba a la producción basada en la información la cualidad de generar, una vez cubierto el costo del primer producto, una cantidad ilimitada de bienes adicionales a un costo marginal, con frecuencia muy próximo a cero.
Contrastaba, claro está, con la “ley de los rendimientos decrecientes” de los clásicos, que advierte sobre la imposibilidad de incrementar indefinidamente la producción de bienes en una proporción equivalente al incremento de los insumos.
En consecuencia, cuanto más virtual y basado en la información fuese un negocio, más orientado podía estar a los rendimientos crecientes de su producción.
Principio y fin de la burbuja
Ya juzgado su destino, el Nasdaq no podía más que acelerar el alza para tocar el 10 de marzo del 2000 los 5.046 puntos, su nivel récord hasta la fecha.
Valorizaciones inauditas de muchísimas empresas se lo permitieron. A juicio del mercado, por ejemplo, Amazon valía más que la petrolera Chevron, Yahoo! superaba a Boeing y AOL -hoy, una división de Time Warner- se consideraba más valiosa que General Motors. Por su parte, eBay igualaba la línea de JP Morgan.
El dominio de la especulación financiera más llana se hacía evidente en cada salida a Bolsa: empresas nuevas y totalmente desconocidas por los inversores veían subir sus acciones entre 100 y 200% en los días inmediatamente posteriores al debut. Algunas incluso supieron ganar más de 1.000% en sus primeros doce meses de vida.
El boom de las puntocom llegó, de hecho, a la plaza porteña, donde el recordado portal ElSitio.com supo ganarle en valor de mercado a la mismísima Pérez Companc -adquirida luego por la brasileña Petrobras- el día de su presentación en el Nasdaq.
Pero a fines de 1999 la desconfianza acerca de los valores adjudicados a estas firmas, alimentada por el incumplimiento de los resultados operativos proyectados, comenzó a ganar adeptos entre analistas, operadores e inversores, dando lugar al quiebre producido unos meses después.
Fue precisamente el 14 de marzo del 2000 cuando el Nasdaq, aún en los cielos, perdió 616 unidades (cerca del 10%) e inició un abrupto descenso que lo hizo ceder un 60% de su valor entre ese mes y abril del 2001.
Tras una tenue recuperación, la caída se profundizaría luego del atentado a las Torres Gemelas, llegando en el 2003 a niveles de 1996 (menos de 1.200 puntos) y tocando sus mínimos de la última década.
Como era de esperarse, la fuga de capitales de las puntocom desencadenó cierres, fusiones y adquisiciones que a su vez generaron despidos masivos y, sobre todo, un proceso de maduración en el sector, donde hoy se multiplican los emprendimientos mejor organizados y con proyecciones más prudentes
VENDER CON TWITTER 9 PASOS (Por Hector Vico)
Vender un producto o servicio con una frase de 140 caracteres sin pagar por el diseño de un eslogan inolvidable no es imposible, sólo necesitas una cuenta de correo y promocionarte en Twitter.
Esta red social, que tiene poco más de 11 millones de usuarios, permite a la gente publicar mensajes instantáneos o ‘tweets’ de 140 caracteres que son leídos en prácticamente todo el mundo.
“La verdadera revolución en mercadotecnia de esta red social es que puedes insertarte en la mente de los usuarios y atraer a seguidores hacia tu sitio web o interesarlos en tu producto”, dice Alexandre Rodel, vocero de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH).
Este sitio web permite de forma gratuita posicionar o lanzar una marca, no importa si se trata de una campaña de millones de dólares de una gran empresa, o de un nuevo producto de una Pyme.
Las 9 razones para usarlo
1. Vender directamente al cliente: el sitio como tal no gana dinero, pero tu compañía puede hacerlo. El secreto está en usar tu cuenta como un escaparate de ofertas. Muchos twitteros no buscan grandes características, sino precios o disponibilidad,
2. Escuchar y obtener conocimiento: el sitio permite sondear la preferencia o percepción de marcas que pueden ser tu competencia. Además es un sitio tan dinámico, que la información generada es siempre reciente.
3. Obtener información “secreta”: los clientes escriben sobre lo que quieren de un producto, los competidores comparten estrategias y los empleados potenciales dejan saber que están disponibles en el mercado. ¿Puedes darte el lujo de no leer esto?
4. Manejar o evitar una crisis: al monitorear las conversaciones en tiempo real, te da la posibilidad de contener pequeños problemas que pueden convertirse en verdaderas pesadillas.
5. “Focus groups” en vivo o encuestas: para un usuario productivo, twitear una breve encuesta puede generar cientos de respuestas en cuestión de minutos, a diferencia de las invitaciones que se envian por e-mail y que luego son borradas o guardadas para después.
6. Demostrar personalidad de marca: los medios sociales le pueden ayudar a mostrar el lado humano de una marca, dice Rodell. Cuando hay una voz real que contesta al mencionarse una marca, esto no solo es inesperado sino que además tiene un gran efecto en fomentar la lealtad del cliente y promover el boca a boca.
7. Promover una campaña: Twitter no debería usarse exclusivamente para enviar links a sus últimos esfuerzos de marketing…pero una vez que haya construido su comunidad de seguidores, enviar uno de esos links de vez en cuando puede ser la mejor forma de atraer tráfico a corto plazo.
8. Monitorear las emociones: muchas personas comparten por Twitter cómo se sienten. Así que antes de enviar una nota de prensa o un mensaje sobre tu empresa a un periodista, revisa su cuenta. Si tuvo un mal día o mucho trabajo acumulado, será mejor esperar. Otra estrategia es escribirle para ofrecer ayuda y ganar un poderoso aliado.
9. Ofrecer un canal directo de comunicación: más allá del correo electrónico, los clientes esperan contar con más formas de interactuar con una empresa. Twitter es un canal extremadamente rápido para lograrlo. Esto es particularmente útil para atención al cliente en quejas, comentarios, servicio técnico.
Esta red social, que tiene poco más de 11 millones de usuarios, permite a la gente publicar mensajes instantáneos o ‘tweets’ de 140 caracteres que son leídos en prácticamente todo el mundo.
“La verdadera revolución en mercadotecnia de esta red social es que puedes insertarte en la mente de los usuarios y atraer a seguidores hacia tu sitio web o interesarlos en tu producto”, dice Alexandre Rodel, vocero de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH).
Este sitio web permite de forma gratuita posicionar o lanzar una marca, no importa si se trata de una campaña de millones de dólares de una gran empresa, o de un nuevo producto de una Pyme.
Las 9 razones para usarlo
1. Vender directamente al cliente: el sitio como tal no gana dinero, pero tu compañía puede hacerlo. El secreto está en usar tu cuenta como un escaparate de ofertas. Muchos twitteros no buscan grandes características, sino precios o disponibilidad,
2. Escuchar y obtener conocimiento: el sitio permite sondear la preferencia o percepción de marcas que pueden ser tu competencia. Además es un sitio tan dinámico, que la información generada es siempre reciente.
3. Obtener información “secreta”: los clientes escriben sobre lo que quieren de un producto, los competidores comparten estrategias y los empleados potenciales dejan saber que están disponibles en el mercado. ¿Puedes darte el lujo de no leer esto?
4. Manejar o evitar una crisis: al monitorear las conversaciones en tiempo real, te da la posibilidad de contener pequeños problemas que pueden convertirse en verdaderas pesadillas.
5. “Focus groups” en vivo o encuestas: para un usuario productivo, twitear una breve encuesta puede generar cientos de respuestas en cuestión de minutos, a diferencia de las invitaciones que se envian por e-mail y que luego son borradas o guardadas para después.
6. Demostrar personalidad de marca: los medios sociales le pueden ayudar a mostrar el lado humano de una marca, dice Rodell. Cuando hay una voz real que contesta al mencionarse una marca, esto no solo es inesperado sino que además tiene un gran efecto en fomentar la lealtad del cliente y promover el boca a boca.
7. Promover una campaña: Twitter no debería usarse exclusivamente para enviar links a sus últimos esfuerzos de marketing…pero una vez que haya construido su comunidad de seguidores, enviar uno de esos links de vez en cuando puede ser la mejor forma de atraer tráfico a corto plazo.
8. Monitorear las emociones: muchas personas comparten por Twitter cómo se sienten. Así que antes de enviar una nota de prensa o un mensaje sobre tu empresa a un periodista, revisa su cuenta. Si tuvo un mal día o mucho trabajo acumulado, será mejor esperar. Otra estrategia es escribirle para ofrecer ayuda y ganar un poderoso aliado.
9. Ofrecer un canal directo de comunicación: más allá del correo electrónico, los clientes esperan contar con más formas de interactuar con una empresa. Twitter es un canal extremadamente rápido para lograrlo. Esto es particularmente útil para atención al cliente en quejas, comentarios, servicio técnico.
¿QUE PUEDES APRENDER DE MCDONALD'S? (Por Opolop Red)
Sabemos que no todo el mundo es fanático de la Gran M, pero creo que nadie puede negar que son una de las empresas que más ha logrado, posicionandose en todo el mundo, en cada ciudad y en nuestras mentes.McDonald’s es por mucho el líder en el ramo de la comida rápida, pioneros en este formato de restaurante y sin duda un lugar ligado a muchos recuerdos de nuestra infancia.El éxito de esta enorme cadena es una mezcla de varios factores incluyendo la adaptación al mercado, la excelente mercadotecnia y el posicionamiento de sus productos. Un elemento clave en esta mezcla es la estandarización de procesos.Estandarizar los procesos de nuestra empresa es de las mejores cosas que puedes hacer, toma tiempo y es necesario hacer estudios de tiempos, manuales de operación y otros, pero vale mucho la pena.McDonald´s se rige por un manual de procedimientos tan grueso como un directorio telefónico al cual llaman con cariño “La Biblia”. Este documento es el libro de jugadas, el pan de cada día, el centro de toda la operación de todo restaurante de McDonald’s alrededor del mundo.¿Ya tienes tu un manual de procedimientos? ¿Sabes cuánto tiempo te toma producir uno de tus productos, sacar fotocopias, hacer limpieza en tu local u oficina?, realizar tus compras de insumos?Realiza un diagrama de flujo con todas las actividades que realiza tu negocio (o realizará si aún no está en operación), para cada tarea del proceso asigna tiempos y personas responsables y a cada proceso asígnale políticas y reglas.Por lo menos, en tu área operativa debes tener algunos manuales de procedimientos, le darán algo de rigidez y profesionalismo a tu negocio, garantizarás una misma calidad y costos además de que embellecerán tu plan de negocio.
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